La casa azul No más Myolastan
Amor a primera vista
Cuando terminó la procesión, fue al templo a hacer sacrificios toda la multitud, y el orden de la procesión se quedó deshecho, y entraron al mismo tiempo hombres y mujeres, efebos y muchachas, entonces se vieron el uno al otro y Antia se sintió conquistada por Habrócomes y Habrócomes fue vencido por Eros. Miraba fijamente sin interrupción a la muchacha y, aunque quería apartar su mirada, no podía: lo dominaba el dios y lo acosaba. También Antia lo pasaba mal, al penetrar por sus ojos abiertos de par en par la belleza de Habrócomes que le entraba dentro, y ya incluso despreciaba el decoro de una joven, pues habló para que Habrócomes la oyera y desnudó las partes de su cuerpo que le era posible, para que Habrócomes las contemplara. Y él se había entregado a su contemplación y era prisionero del dios.
Jenofonte de Éfeso, Efesíacas I, 3.
Dafnis cuenta a Cloe la historia de Eco
Dafnis, que sabía lo que pasaba, tenía toda su atención puesta en el mar, disfrutaba con el barco que corría paralelo a la llanura más rápido que un pájaro e intentaba retener algunos de los cánticos para luego tocarlos con su flauta.
Para Cloe, que tuvo entonces su primera experiencia de lo que llamamos eco,cuando los marineros marcaban el compás miraba hacia el mar, para luego cada vez volverse hacia el bosque en busca de los que daban la réplica a su canto. Y una vez que, pasada ya la nave, quedó el valle igualmente silencioso, le preguntó a Dafnis si detrás del promontorio había también un mar y costeaba otro barco y otros marineros cantaban aires idénticos y todos a una se callaban. Dafnis se echó a reír dulcemente y con más dulzura aún la besó, le puso la guirnalda de violetas y comenzó a contarle la leyenda de Eco, no sin pedirle de paga por su lección otros diez besos.
«Numerosa es, muchacha, la estirpe de las Ninfas: Melias, Dríadas y Eleas, todas hermanas, todas amantes de la música. De una de estas fue hija Eco, mortal porque mortal era su padre; hermosa porque hermosa era su madre. Su crianza corre a cargo de las Ninfas y de las Musas, aprende a tañer zampoña y flauta, a acompañarse con la lira y con la cítara, y toda clase de cantos. Y así, llegada a la flor de la mocedad, participaba en las danzas de las Ninfas y en los coros de las Musas. Pero, por amor a su doncellez, rehuía a todos los varones, tanto hombres como dioses. Pan, por celos de sus dones musicales y por no lograr tal hermosura, llevado de su rencor contra la joven infunde un arrebato de locura en los pastores y cabreros. Estos la despedazan como perros o lobos, y arrojan por toda la tierra sus miembros, que aún entonan sus canciones. La Tierra, como una gracia a las Ninfas, todos los cubrió. Guardó también su música y, por decisión de las Ninfas, deja escapar su voz y todo lo imita, como antaño la muchacha: a dioses, hombres, instrumentos y animales. Incluso remeda al propio Pan cuando tañe su zampoña, y al oírla da un brinco y la persigue por los montes, no por el ansia de alcanzarla, sino solo de enterarse de quién es su discípulo furtivo».
Al final de esta historia a Dafnis no diez besos solamente, sino muchos más le dio Cloe, pues casi las mismas palabras Eco repitió, como si diera testimonio de que en nada había mentido.
El sol de día calentaba más, porque llegaba a su fin la primavera y el estío comenzaba. Otra vez disfrutaban de diversiones nuevas y propias del verano. Él nadaba en los ríos y ella se bañaba en los veneros; el uno tocaba la zampoña rivalizando con los pinos, la otra cantaba en desafío a los ruiseñores. Daban caza a los parleros grillos, cogían cigarras estridentes, recogían flores, remecían los árboles, comían fruta. Alguna vez incluso se echaron desnudos y se taparon con una sola piel de cabra.
Longo de Lesbos, Dafnis y Cloe III, 22-24.
Las guerras no se pelean cuando vas a ganar, sino cuando estás dispuesto a morir por algo que merece la pena.
-Yo sólo quiero estar contigo para siempre, y con nadie más.
-No hay nada que sea para siempre.
Bob Marley dijo:
”Puedes no ser su primero, su ultimo o su único. Ella amo antes y puede amar de nuevo. Pero si ella te ama ahora, Que otra cosa importa? Ella no es perfecta, tú tampoco lo eres, y ustedes dos nunca serán perfectos. Pero si ella puede hacerte reír al menos una vez, te hace pensar dos veces, si admite ser humana y cometer errores, no la dejes ir y dale lo mejor de ti. Ella no va a recitarte poesía, no está pensando en ti en todo momento, pero te dará una parte de ella que sabe que podrías romper, su corazón.. No la lastimes, no la cambies, y no esperes de ella más de lo que puede darte. No analices. Sonríe cuando te haga feliz, grita cuando te haga enojar y extráñala cuando no esté. Ama con todo tu ser cuando recibas su amor. Porque no existen las chicas perfectas, pero siempre habrá una chica que es perfecta para ti..”
Todos los hombres del rey






